Con un mensaje de unidad y proyección, Matías Claro Figueroa debutó ante los medios como nuevo presidente de Cruzados, marcando el inicio de una etapa que buscará consolidar lo institucional y dar un impulso clave en lo futbolístico. Lo acompañaron los vicepresidentes Hernán de Solminihac y Francisco Lavín, quienes respaldaron su liderazgo y destacaron el trabajo conjunto del directorio.
Desde la dirigencia, el tono fue claro: existe entusiasmo y cohesión interna para enfrentar este nuevo desafío. De Solminihac subrayó que la elección de Claro fue respaldada de forma unánime, reflejo —según indicó— de un proyecto compartido que apunta a seguir posicionando a Universidad Católica en lo más alto.
Lavín, en tanto, valoró su ascenso dentro de la estructura del club como un paso significativo en su trayectoria dirigencial. Recalcó el compromiso del equipo directivo con los objetivos institucionales y deportivos, asegurando que asumirán esta responsabilidad con máxima dedicación.
En su primera intervención como presidente, Claro agradeció la presencia de la prensa y reconoció que comienza un período exigente, aunque cargado de optimismo. En esa línea, delineó el principal eje de su gestión: fortalecer el área deportiva como prioridad para los próximos tres años.
El nuevo timonel también abordó el desafío de suceder a Juan Tagle, cuya administración estuvo marcada por importantes avances, como el desarrollo del Claro Arena. Según explicó, la nueva etapa buscará replicar esa energía, pero enfocada en potenciar el rendimiento deportivo del club.
Así, Cruzados abre un nuevo capítulo dirigencial con la mira puesta en consolidar su proyecto y elevar su competitividad dentro y fuera de la cancha.



